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El Deber, 1 de Septiembre de 2015. Químicos del agua y cociente intelectual bajo, relacionados

Los bebés nacidos de madres con altos niveles de perclorato durante su primer trimestre son más propensos a tener cocientes intelectuales bajos. Un estudio relaciona ambos aspectos.

Un estudio realizado en Reino Unido, Italia y EEUU es el primero en relacionar los niveles de perclorato en las mujeres embarazadas con el desarrollo del cerebro de sus bebés.

A esto se suma la evidencia de que el agua potable con este contaminante puede alterar las hormonas tiroideas, que son cruciales para el desarrollo adecuado del cerebro.

El perclorato, que existe de forma natural y también se fabrica artificialmente, se utiliza en los combustibles de cohetes, fuegos artificiales y fertilizantes. “Nuestro informe pone de relieve la necesidad urgente de estudios más amplios de los niveles de perclorato de la población embarazada en general y las personas con hipotiroidismo no detectado”, escriben los autores de Reino Unido, Italia y Boston en el estudio publicado en The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism.

Yodo, tiroides, perclorato
Los investigadores analizaron los niveles de perclorato en el primer trimestre a 487 mujeres embarazadas en Cardiff, Gales, y en Turín, Italia. Todas tuvieron deficiencia de yodo y disfunción tiroidea durante el embarazo. También examinaron las puntuaciones del cociente intelectual de los hijos a los tres años de edad.

Los niños nacidos de madres con niveles de perclorato en el 10% tenían más de tres veces más probabilidades de tener una puntuación de CI un 10% más bajo. Craig Steinmaus, profesor asociado adjunto de epidemiología de la Universidad de California, dijo que este estudio es el primero de su tipo. “No es definitivo, pero sin duda es intrigante”, dice Steinmaus, que no participó en la investigación.

El estudio, sin embargo, no toma en cuenta la información sobre el entorno familiar ni el cociente intelectual de las madres, lo que puede influir el cociente intelectual de los niños.

Thomas Zoeller, profesor de biología especializado en hormonas tiroideas en la Universidad de Massachusetts, dice que está “muy bien establecido” que el perclorato puede inhibir el transporte de yodo a la tiroides. El yodo es un componente esencial de las hormonas tiroideas, y “una deficiencia grave de yodo es la principal causa prevenible de deficiencia mental en la infancia”, escriben los autores.

“Incluso el hipotiroidismo leve durante un corto período de tiempo puede tener efectos neurocognitivos adversos en algún momento de la infancia”, dice la doctora Angela Leung, profesora de medicina en la Universidad de California.

Estudios previos han relacionado la exposición al perclorato a la función tiroidea alterada en madres y mujeres