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El Deber, 16 de noviembre de 2015. Científicos de ONU proponen aprovechar las heces humanas

Es posible producir energía con los excrementos. Si se llegara a aprovechar lo que produce la población mundial, alcanza para dar energía a Brasil, Indonesia y Etiopía al mismo tiempo.

Científicos canadienses quieren utilizar excrementos humanos como fuente de recursos económicos para las poblaciones más pobres del planeta. Convertir los desechos en energía puede generar centenares de millones de dólares al año.

Los científicos de la Universidad de las Naciones Unidas y el Instituto para el Agua, Medioambiente y Salud de la ONU, dijeron el jueves que su propuesta también tiene grandes beneficios medioambientales, sociales y sanitarios.
“Es una solución práctica para el desarrollo sostenible. Funciona en pequeñas comunidades de Uganda”, explicó la científica Corinne Schuster-Wallace, principal autora de un estudio, que trata de valorar los excrementos humanos como fuente de energía.

Un día para el retrete
El estudio, que se ha dado a conocer de cara al Día Mundial del Retrete, a celebrarse el próximo 19 de noviembre, calcula en $us 9.500 millones al año el valor del biogás que se produciría aprovechando todos los excrementos generados por la población mundial.

Schuster-Wallace añadió que el objetivo del aprovechamiento económico de los excrementos humanos es financiar la construcción de servicios de saneamiento para los 1.000 millones de personas que defecan al aire libre por no tener acceso a retretes (un 60% en India) y los 2.400 millones que solo cuentan con servicios mínimos. Otro de los autores de la propuesta, Chris Metcalfe, de la Universidad de Trent (Canadá), declaró que “en muchas partes del mundo no se tiene la capacidad económica para construir la infraestructura de saneamiento”. En Uganda y otras partes del mundo se defeca al aire libre o se utilizan letrinas de fosa.

El proyecto intenta proporcionar un incentivo económico para construir esa infraestructura, lo que mejoraría la calidad del agua y reduciría el consumo de bosques que se utilizan ahora para producir carbón vegetal