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El Deber, 21 de abril de 2016. Fuertes réplicas provocan pánico y escasez de agua

El presidente Rafael Correa admitió ayer que existen fallas en la distribución del líquido vital. Hasta la noche de ayer, habían 525 muertos, 5.733 heridos y 163 desaparecidos por el terremoto.

Dos fuertes réplicas sacudieron Ecuador en la madrugada de ayer, cuatro días después del terremoto de 7,8 grados que ha provocado hasta ahora 525 muertos y unos 5.733 heridos, causando alarma entre socorristas y supervivientes, pero sin que se reporten nuevos daños. A medida que pasan los días, a la angustia de los pobladores por hallar a sus familiares se suma la preocupación por la escasez de víveres y agua.

Los nuevos sismos tuvieron magnitudes de 6,1 y 6,3 según el Instituto de Estudios Geológicos de Estados Unidos y el Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional de Ecuador. “Son réplicas. Tuvimos dos sismos en la madrugada de 6,1 y 6,3 grados”, explicó Mario Ruiz, director del Instituto Geofísico de Ecuador. “Son de un tamaño muy parecido al del sismo del día domingo”, que fue de 6,1, indicó Ruiz, al apuntar que hasta el momento se han registrado 535 réplicas.

El presidente ecuatoriano Rafael Correa explicó ayer en conferencia de prensa que el problema de la falta de agua radica en la distribución y pidió a los afectados ir a las Unidades de Policía Comunitaria. “Hay 90 cisternas entregando agua a las comunas y ciudades afectadas”, indicó, según CNN.

Escasez
“No tenemos agua, ni alimentos. Las tiendas o están cerradas o venden muy caro. Algunas pasaron los precios de uno a cinco dólares”, reclama Andrés Mantuano, en la ciudad de Manta.

En este puerto pesquero, como en casi toda la costa del Pacífico ecuatoriano, el mal estado de las carreteras (que dificulta la distribución), el temor a saqueos y la inestabilidad de los edificios han llevado a cerrar las puertas de muchos comercios, e incluso algunos pasan las horas protegidos por las fuerzas de seguridad.

Y la ausencia de lo básico, sobre todo agua y alimentos, comienza a irritar a la población de esta localidad que parece una zona de guerra.

El ministro coordinador de la Producción, Vinicio Alvarado, dijo tener información de que “por acción desesperada se llega a medidas de invasión de la propiedad privada y eso obligó a que muchos negocios tengan que cerrar”.

“Venimos a pedir comida, pero no hay, ya han repartido las raciones”, se lamentó en Pedernales Gema Guillén, una madre de tres hijos que perdió la casa y cuya familia “está durmiendo en la tierra”. Más de 900 socorristas, bomberos, médicos y especialistas de 20 países, entre ellos Bolivia, Colombia, Chile, México, Venezuela y España participan en las labores de rescate.

El sismo dejó unos 800 edificios destruidos y numerosas carreteras reventadas e infraestructuras colapsadas en zonas turísticas, unos daños que Correa calculó en $us 3.000 millones, “dos o tres puntos del PIB”, lo cual es otro duro golpe para ese país afectado por la caída del precio del crudo