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El Deber, 30 noviembre de 2015. Alexandra Moreira: “Nuestro país todavía vive de los recursos naturales”

La ministra defendió la política que permite la actividad hidrocarburífera en las áreas protegidas. Alerta que la situación del clima es mucho más crítica de lo que sabemos.

Desde el 4 de octubre, la ministra de Medio Ambiente y Agua, Alexandra Moreira, se ha puesto a la tarea de plantar 5.000 árboles hasta marzo de 2016 en los nueve departamentos del país como parte de la estrategia gubernamental en defensa del planeta.

Bolivia es uno de los principales actores de la Cumbre del Clima COP-21, que comienza mañana en París (Francia) con un reclamo concreto para que las principales potencias del mundo realicen mayores esfuerzos para combatir el calentamiento global y su consecuencia, el cambio climático. Así habló con EL DEBER a poco de comenzar este megaevento internacional.

_¿Cómo se da la relación entre los árboles que están siendo plantados y los que son talados por la expansión de la frontera agrícola?
Nuestro compromiso internacional al respecto lo hemos entregado al secretario general de las Naciones Unidas durante la Cumbre de los Movimientos Sociales que se realizó en Tiquipaya entre el 10 y 12 de octubre pasado. Estos compromisos van hasta el año 2030. Esto va más allá de una campaña de plantación de árboles. Consideramos que el sector forestal puede aportar mucho al desarrollo del país, pero hay que tener en cuenta un factor de equilibrio con la madre naturaleza. Hemos puesto metas quinquenales hasta 2020, 2025 y 2030.

En la primera etapa vamos a estar en competencia con los desmontes que se realizan para generar un desarrollo agrícola y agropecuario. En ese periodo vamos a estar a la par entre forestación y deforestación. Hasta 2030, esperamos que la balanza se incline hasta recuperar la masa boscosa.

_¿Cuál va a ser el planteamiento de Bolivia en la Cumbre del Clima en París?
Uno de los temas estructurales del presidente Evo Morales serán las conclusiones de la Cumbre de Tiquipaya donde hemos reunido a muchos países del mundo, a los pueblos indígenas, a las organizaciones sociales y a representantes de gobiernos. Uno de los documentos que va a entregar el presidente Morales son las conclusiones de ese encuentro.

Desde 2007, el Gobierno viene participando en las negociaciones sobre el cambio climático y la propuesta va más allá de puntos concretos, más bien, es la visión política que ha estado fallando en este proceso. En el fondo, Bolivia está planteando un cambio en el modelo productivo y explotación de recursos que está provocando todos estos efectos que tienen que ver con el cambio climático.

_El Gobierno boliviano se muestra como un adalid del combate al cambio climático. ¿No ve una cierta incoherencia que el Poder Ejecutivo haya abierto la exploración petrolera en 8 reservas naturales?.

Creo que hay que explicar bien el Decreto Supremo 2366. No es que abre la actividad hidrocarburífera en las áreas protegidas, más bien regula y tiende a establecer normas más estrictas en esas operaciones.

Hace más de una década que existe actividad hidrocarburífera en las áreas protegidas, incluso antes de 1992 y 1995 y de la Ley 1333, y antes del establecimiento del sistema de áreas protegidas. Allí ya se habían identificado los espacios con potencial de explotación de hidrocarburos. Ese proceso ha coincidido, lamentablemente, con las áreas protegidas.

Ahora, queremos establecer los procedimientos para otorgar las licencias ambientales en cualquier área, y por supuesto mucho más en un área protegida. Hasta ahora se trabajaba sin una norma, sin un paraguas legal, que hoy nos permite exigir mejores tecnologías, mejores medidas de mitigación y mejores medidas para entrar en las áreas protegidas.

Esperamos que en uno o dos meses podamos terminar los protocolos para poder generar estas restricciones y lineamientos. Más bien, la norma 2366 establece un procedimiento más estricto. No olvidemos que nosotros somos un país que necesita cubrir necesidades básicas y creo que estamos haciendo una contribución fundamental a la Cumbre del Clima en el capítulo de la energía.

El Gobierno está apostando más que cualquier otro a las energías renovables. Estamos estableciendo nuestros parques solares, la energía aeólica y, hacia 2030, vamos a reconvertir nuestra matriz energética con este enfoque. Hay que resaltar que nuestras inversiones en este sector son muchísimo más fuertes que las que hacen los países desarrollados.

_Incluso dentro del MAS hay voces críticas sobre ese enfoque extractivista que tiene el Gobierno respecto de los recursos naturales…
Hay que diferenciar ciertas posiciones radicales respecto del medioambiente. Si vamos a entender que la protección de la Madre Tierra es cerrar cualquier actividad productiva con nuestros recursos naturales, creo que estamos mal. Nosotros somos un país que vive de los recursos naturales y lo que queremos es afectar lo menos posible a esos recursos naturales.

Eso es un proceso. Creo que hay que encontrar el equilibrio. En ningún momento dijimos que no se iban a tocar los recursos naturales. Siempre hemos pensado en trabajar en equilibrio con la Madre Tierra. Esto continúa siendo un reto para el Gobierno nacional.

Como país en desarrollo no nos podemos olvidar que debemos cubrir necesidades básicas insatisfechas. Bolivia todavía tiene un 17% de pobreza y tenemos que atender esas necesidades hasta 2025. Solo como ejemplo, Ecuador tenía una iniciativa interesante de dejar su petróleo bajo tierra a condición de financiamiento internacional.

Lamentablemente, el lobby en estos últimos cinco años del Gobierno de Ecuador no ha resultado. Entonces, hay una cierta hipocresía cuando se dice que hay que tomar medidas radicales. ¿Medidas radicales para quiénes? ¿Para los países en desa-rrollo o para los países que pueden solventarlos y no viven de los recursos naturales? Se tiene que generar un equilibrio y en eso estamos.

_Bolivia y los movimientos sociales exigirán en la Cumbre del Clima un esfuerzo mayor a los países desarrollados. ¿Por qué?
Lo que enfrentamos en las negociaciones en París es un peor escenario. Ojalá la discusión solo fuese sobre 2 o 1,5 grados centígrados hasta 2100. Con las propuestas de los países desarrollados y en desarrollo que se han colocado sobre la mesa de París, los escenarios son realmente dramáticos.

Posiblemente, el mundo aumente entre 4 y 5 grados centígrados hasta 2100. Evo Morales va a alertar al mundo sobre lo que realmente estamos hablando en esta cumbre de la comunidad internacional. De acuerdo con la información que se tiene hoy disponible, con los posibles compromisos vamos a incrementar mucho más de 2 grados en este siglo. Esa es nuestra preocupación.

El acuerdo de París va a ser un comienzo, pero lamentablemente ya estamos con un déficit que a 2020 teníamos que tener los picos más altos para comenzar a rebajar la temperatura. Antes estaba el Protocolo de Kioto, que tampoco se ha cumplido y hoy tenemos un vacío legal para que los países rebajen sus emisiones de megatoneladas de gases de efecto invernadero