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El Diario, 12 de diciembre de 2017. Río Guadalquivir sufre serios problemas de contaminación

Esta situación se debe atribuir al crecimiento urbano de varios centros poblados que también están expuestas al riesgo, según Lidema

El río Guadalquivir, que se ha constituido en un emblema de la historia chapaca, enfrenta serios problemas debido al alto nivel de contaminación, el que se mantiene desde hace aproximadamente una década, en sus afluente se observan gran cantidad de residuos.

El investigador Iván Medina, mediante su estudio publicado por El País, evidenció que hasta el 2016 se vertían 360.000 metros cúbicos de aguas residuales por día, tanto semitratadas como crudas. El 50 por ciento de la carga contaminante es de los barrios y el restante porcentaje de las lagunas de oxidación.

Según el experto, el principal contaminante son las heces fecales, que desencadenan enfermedades de orden hídrico. No se detectó contaminación de metales pesados ni plaguicidas, tampoco niveles de radioactividad”.

Para el genetista Álvaro Peñaloza, esta situación es de preocupación, pues como profesional manifestó que existen “grandes” posibilidades que la contaminación del agua incida en las malformaciones de los bebés.

Explicó que un 90 por ciento son malformaciones congénitas, adquiridas durante el embarazo, y el restante 10 por ciento son malformaciones genéticas como tal. Por eso la preocupación del porcentaje mencionado primero.

“Hay bebés que no tienen manos, piernas, brazos, presentan labio y paladar hendido. Muchos casos nos llevan a pensar en la parte de alimentación, como productos contaminados”, comentó Peñaloza.

Asimismo, dijo que esta situación no solamente tiene afecto en los humanos, sino también en los animales, “me llegaron fotografías sobre ello. Lo ideal es hacer estudios, buscar un grupo de especialistas que nos ayuden a ver estos aspectos”, acotó.

Para el vicepresidente de la Sociedad Boliviana de Salud Pública, Walter Santa Cruz, como médicos vieron resultados inmediatos del agua contaminada. Pero es necesario analizar los efectos a largo plazo.

Los resultados visualizados a la fecha, son las diarreas, que es la patología más común todos los años, en temporadas son más agudas. También está la salmonelosis, el brote de hepatitis A, los malos olores también generan asma, la cisticercosis y parasitosis, enteroparasitosis, esta última común en los niños, que luego genera desnutrición infantil.

“En realidad en Tarija cuando se toca el tema de contaminación se habla de estudios, pero decenas de años que no se los hizo. Ninguna institución se hace cargo de eso. Pero viendo y oliendo ya es algo objetivo y no subjetivo. Se necesita acciones rápidas”, puntualizó.

Por otro lado, el investigador, Iván Medina, dijo que en el año 1994 la contaminación del río Guadalquivir era solamente de dos kilómetros, específicamente a la altura del Complejo Deportivo García Agreda, por ahí desembocaban aguas residuales de los barrios de la ciudad de Tarija. Pero, con el crecimiento poblacional, aumentó. Actualmente, el agua de ese afluente es de clase D, de uso limitado, solo para industria, pero no de contacto.

CRECIMIENTO URBANO

Para la Liga de Defensa del Medio Ambiente (Lidema), según una publicación de “La Voz de Tarija”, la contaminación en el río Guadalquivir, “se debe atribuir al crecimiento urbano de varios centros poblados, que contaminan a través de grasas, aceites del lavado de vehículos, aguas residuales, industriales crudas y tratadas, residuos sólidos y contaminación por agro tóxicos vinculados con la actividad agropecuaria”.

El crecimiento de la mancha urbana de Tarija no respetó ni lo sigue haciendo al río Guadalquivir, y esto en complicidad con la “viveza criolla” de avasallar los espacios públicos y la propiedad privada, que son actores fundamentales en una cultura de depredación natural, lograron el actual desequilibrio de del río Guadalquivir.

Esta problemática ambiental en el Guadalquivir incluye la destrucción de hábitats, pérdida de biodiversidad y el deterioro de los recursos bióticos, problemas que deben ser tomados en cuenta no solo por autoridades sino por toda la población.