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El Diario, 13 de julio de 2018. Cochabamba Cianobacterias abundan en Alalay

Según estudio, un factor alentador es que el nivel de oxígeno ha mejorado, pero no lo necesario para el repoblamiento de peces, a dos años de la mortandad.

En Cochabamba hace dos años se registró la muerte de miles de peces por el agua contaminada de la laguna Alalay y tóxinas de las cianobacterias (microalgas y bacterias). La situación ahora es relativamente mejor, pero los microorganismos siguen y compiten con otras plantas acuáticas como la “lenteja de agua”, que ha proliferado más que las macrófitas.

Una publicación de Los Tiempos, las cianobacterias están aumentando, porque aprovechan los nutrientes de la laguna. “Siempre hay que tener cuidado, el peligro es que las cianobacterias produzcan toxinas, porque provocan un déficit de oxígeno en el agua, por eso la mortandad de peces”, explicó la bióloga de la Unidad de Limnología y Recursos Acuáticos (ULRA) de la Carrera de Biología de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS), Francisca Acosta.

La presencia aún dominante de las cianobacterias en Alalay se detectó en el último monitoreo de la calidad de agua realizado por la UMSS, el 4 de julio, como parte de su rol de vigilancia en el Comité de Recuperación, Mejoramiento y Preservación de la Laguna Alalay (Crempla), conformado por la Alcaldía, Gobernación, Ministerio de Medio Ambiente y otras instancias.

Un factor alentador es que el nivel de oxígeno ha mejorado, pero no lo necesario para el repoblamiento de peces. El estudio estableció que en el lado sur hay una baja de oxígeno tanto en la superficie como en la profundidad. En cambio, en el centro y norte hay un poco más, pero no a profundidad.

MÁS ACCIONES

Para que la recuperación de la laguna no se quede en una ilusión, porque este año llovió bastante, se recomendó al municipio realizar el dragado y mantener la franja de humedad (totoras y otra vegetación), que ayuda a mantener nutrientes que ingresan con las aguas grises.

“Lo que nosotros hemos recomendado es que en 1997 se hizo un dragado y ahora se tiene que volver hacer, ya sea secó o húmedo”, dijo Acosta. Explicó que esta medida ayudará a aliviar la laguna, debido a que en la cubeta también se da un proceso de descomposición.

La bióloga detalló que hay un proceso interno de descomposición de la materia orgánica en el fondo de la laguna, que aumenta el sedimento.

Por otro lado, se tiene que controlar la calidad del agua que ingresa de afluentes como el río Rocha, considerado el principal aportante.

ESPECIES TÓXICAS

Un informe del 21 de enero de 2017, sostenía que tres especies de cianobacterias “tóxicas” colonizaron las aguas de Alalay en un momento en que esta laguna atraviesa su peor crisis ambiental. Se trata de la Arthrospira fusiformis, Anabaenopsis milleri y Aphanocapsa sp. Esta última fue hallada recientemente por el ecólogo, investigador y docente de la Universidad Católica Boliviana (UCB), Eduardo Morales.

Ante la gravedad del caso la situación, el laboratorio de Ecología Molecular de Ambientes Extremos que se halla dentro del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa de la Universidad Autónoma de Madrid, analiza las aguas de la laguna.

Las muestras fueron tomadas del sector este, sudoeste y noroeste en septiembre de 2016 por gestiones de Morales. Se espera contar con los resultados en marzo o abril de 2017. El laboratorio es dirigido por el astrobiólogo Ricardo Amils, especialista en ambientes extremos y conocido por trabajar con la NASA e investigar la vida en Marte.

HALLAZGO

El investigador explicó que la cianobacteria dominante desde fines de 2015 en Alalay fue la Arthrospira fusiformis, que tiene la forma de una onda. Sin embargo, a partir de marzo de 2016 la Anabaenopsis milleri, similar a una cadena de perlas, comenzó a “copar” toda la cubeta. Cuatro meses después, en julio de 2016, apareció la Aphanocapsa sp., que tiene la forma de un racimo de uvas.

Los hallazgos de Morales develan que la Aphanocapsa sp. está presente en toda la cubeta y con mayor predominancia en la zona sudoeste. Además, es muy pequeña. Mide entre 0,5 y un 1 micrón, muy pequeña si se la compara con la Arthrospira fusiformis, de 10 micrones, o la Anabaenopsis milleri, de 6 a 7 (mil micrones hacen un milímetro).

REVISIÓN CIENTíFICA

En base a revisión de literatura científica, el investigador sostiene que las cianotoxinas producidas por estas tres algas son “tóxicas” y generan hepatotoxinas y neurotoxinas. Las primeras dañan el hígado, riñones, intestinos, degradan las células hepáticas, causan shock hipovolémico, son precursores de cáncer e incluso ocasionan la muerte. Las segundas afectan el sistema nervioso.

Según el ecólogo, las cianotoxinas ingresan al cuerpo a través de las mucosas por los ojos, nariz y boca en caso de contacto directo. Las heridas son otra puerta de infección y “algunas veces”, los poros de la piel. Incluso viajan por el aire, son transportadas por los perros que se bañan en sus aguas y las palomas que la beben.

“Las tres cianobacterias que se reportan aquí son tóxicas y producen hepatotoxinas y neurotoxinas letales para zooplancton, peces, aves y humanos. Esto probablemente ha ocurrido con los peces y algunas de las aves, según las necropsias que se han hecho”, explicó.