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El Diario, 5 de julio de 2016. Aspiraciones frustradas Misicuni, un proyecto rezagado

Misicuni es una vieja aspiración de la administración pública boliviana que consiste en construir en la cordillera andina, a pocos kilómetros de la ciudad, la mayor presa del país para canalizar el cauce de varios ríos cercanos y suministrar a Cochabamba agua potable y electricidad durante todo el año.

Sin embargo, el proyecto, que se ideó alrededor de 1950, ha sufrido un sinfín de contratiempos y sigue en ejecución: acusaciones de corrupción y estafas, falta de financiación, problemas técnicos, paralización de las obras y cambios de constructores.

Los cochabambinos, después de más de una década y media, siguen sin contar con acceso seguro al agua potable en su domicilio. ¿Acaso ganaron la batalla del agua pero perdieron la guerra?

El presidente Evo Morales lo niega: “Esa lucha del pueblo de Cochabamba, de los diferentes sectores sociales, ha sido fundamental para hacer entender a la gente que el agua es vida.”, dice.

REALIDAD DE MISICUNI

Dentro de una semana, el 17 de julio vence el plazo para que la empresa china Camc Engeenering (Camce) y la mexicana Tecno Suelo Bolivia realicen la entrega provisional de la represa del Proyecto Múltiple Misicuni.

El proyecto lleva retraso de cuatro meses en la ejecución de los cuatro paquetes en los que se dividió la obra, según el cronograma que se elaboró para retomar el megaproyecto tras la resolución del contrato con el Consorcio Hidroeléctrico Misicuni, en 2013.

El pasado 25 de noviembre de 2015, la presidencia de la Empresa Misicuni anticipó la entrega provisional de la obra para la fecha señalada y la definitiva en 180 días.

Quienes realicen el control social deberán ser miembros del Comité Cívico de Cochabamba y a la Alcaldía. El plazo también está inscrito en el contrato suscrito entre la empresa y la constructora china.

Camce se adjudicó por invitación tres de los cuatro paquetes de Misicuni por 59 millones de dólares. El primero de construcción de la empresa por 54,1 millones de dólares; el tercero de instrumentación por 2,2 millones y el cuarto de la instalación del sistema de comunicación por 2,5 millones. Entretanto, la mexicana Tecno Suelo se hizo cargo del segundo paquete de inyecciones de plinto con un costo de 5,7 millones.

La Empresa Misicuni realizó la contratación por excepción de cuatro paquetes en 2014. Optó por una invitación pública a empresas nacionales e internacionales para acelerar el proceso de contratación luego de ocho meses de paralización a raíz de la ruptura del contrato con el Consorcio Hidroeléctrico Misicuni (CHM) en 2013.

En este período, 38 empresas presentaron su interés por los cuatro paquetes. De estas, 18 visitaron la presa, pero al no cumplir los requisitos que estableció Misicuni como tener NIT y sede en Bolivia, solo cuatro quedaron habilitadas. Se trata de Camc, Tecno Suelo Bolivia, Pimexi y Dell’ Acqua y Migema Construcciones.

RACIONAMIENTO DE AGUA POTABLE

El gerente del Servicio Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (Semapa), Gamal Serhan, reveló que la Empresa Misicuni disminuyó la provisión temporal de agua que dota a la empresa que aplica un plan de racionamiento por la sequía que afecta a Cochabamba.

“Misicuni redujo la dotación de agua a Semapa de 300 a 140 litros por segundo debido a la falta del líquido elemento”, afirmó.

Según declaraciones de Serhan, este hecho incidió de manera directa en la dotación del líquido elemento a la población que solamente recibe agua dos a tres veces por semana y por horas determinadas debido al plan de racionamiento que aplica Semapa desde el mes pasado.

“La demanda de agua que tenemos es de 1.800 litros por segundo, actualmente solamente abastecemos con 900 litros”, explicó.

El gerente de Misicuni, Jorge Alvarado, descartó que la empresa bombee agua de manera inmediata para paliar los efectos de la sequía. Explicó que primero se deben construir los canales de aducción y renovar las redes de tuberías para recién a partir del próximo año contar con el agua del río Misicuni.

“Hay un retraso en las construcción de los canales de aducción que ya deberían estar terminados”, lamentó.

En este marco, la población cochabambina continúa siendo la más afectada por la falta de agua, elemento vital e indispensable.