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El Diario, 6 de junio de 2018. Día Mundial del Medio Ambiente Desforestación puede causar consecuencias fatales al país

Estudios de instituciones internacionales advierten que los bosques de Bolivia podrían desaparecer para el año 2100. Bolivia está entre los 10 países del mundo que más deforestan.

Pese a que todos los países se han sumado a las iniciativas mundiales para proteger la Tierra, el planeta es víctima del calentamiento global, el cambio climático, la deforestación, el desperdicio de agua dulce y la contaminación provocados por la humanidad. Entretanto, en Bolivia se incumplen los parámetros de protección al medio ambiente, instituidos en la Constitución Política del Estado que asigna gran importancia a la preservación ambiental.

Recientemente, a título de desarrollo, fueron anunciados varios proyectos hidrocarburíferos e hidroeléctricos por las autoridades gubernamentales. A pesar de los cuestionamientos de organizaciones regionales y de defensa de la naturaleza, en algunos casos ya se iniciaron con la ejecución de obras como en el Parque Nacional Carrasco de Cochabamba. Estos proyectos requerirán extensos territorios y bosques para construir plantas hidroeléctricas, además de incursionar ilegalmente en la explotación de hidrocarburos en las reservas naturales protegidas.

Informes recientes sostienen que Bolivia sigue siendo uno de los países con mayor deforestación per cápita del mundo, lo que causa alarma entre los ambientalistas. Las quemas para habilitar tierras para la ganadería y la producción agropecuaria son las razones que aceleran la pérdida de bosques; los incendios forestales, que también afectaron varias extensiones de bosques.

“De los países que tienen bosque, Bolivia es uno de los que más deforestan. En deforestación per cápita estamos entre los 10 primeros países que deforesta en el mundo. Y la principal causa de la deforestación es la ganadería”, dijo a Brújula Digital el especialista en medioambiente Pablo Solón.

Un estudio de la fundación alemana Friedrich Ebert Stiftung (FES) calculó en 2010 que el país pierde anualmente 350.000 hectáreas de bosques debido a actividades tanto legales como clandestinas. Esas 350.000 hectáreas implican unos 320 metros cuadrados por persona de pérdida de bosque al año, una de las más altas del mundo y representa, según la FES, unas 20 veces más que el promedio mundial, que es de 16 metros cuadrados por persona. A este ritmo, que no se ha reducido en los últimos años, sino aumentado, los bosques de Bolivia podrían desaparecer para el año 2100.

Ese índice per cápita de pérdida de bosques es casi el triple del que registra Brasil, que pierde 125 metros cuadrados de capa boscosa al año. Un estudio de la FAO establece que la deforestación en Bolivia es aún mayor, con 400 metros cúbicos per cápita al año. Esto ha generado que la cobertura boscosa en Bolivia baje de 58% en 1990 a 51% en 2015.

DESASTRES NATURALES

Las primeras lluvias de la temporada, caracterizadas por su frecuencia e intensidad, han causado desastres naturales en la región cruceña, especialmente en áreas rurales, por efecto del desborde de importantes ríos que acrecentaron su caudal destruyendo extensas superficies de cultivos con severas pérdidas económicas para los sectores productivos. Últimamente, en Ascensión de Guarayos una corriente de agua que proviene de las partes altas y que es conocida como la ‘gateadora’ cubrió parte de la carretera a Beni, además de sembradíos y pastizales. Los daños también se registraron en la ciudad capital y sus alrededores incluyendo un saldo fatal por la muerte de algunas personas que fueron arrastradas por las correntadas en los canales de drenaje. Los damnificados se han contado por miles y los destrozos en la infraestructura pública fueron significativos.

Según investigaciones, la deforestación en vastas extensiones, es una de las causas principales del desborde de las aguas en el Norte Integrado. Cerca de dos millones de hectáreas fueron deforestadas en 14 municipios cruceños. El mismo informe revela que existen otras 13 comunidades que, debido a la tala de sus bosques, corren el riesgo de ser anegadas por los ríos Grande, Yapacaní, Surutú e Ichilo. Los bosques y la vegetación natural generan el efecto esponja que infiltra el agua hacia los acuíferos; también controlan la erosión de los suelos, las crecidas de los ríos y ayudan en la regulación del clima.

La Fundación Amigos de la Naturaleza sostiene que la deforestación y el cambio climático aumentan el riesgo de inundaciones con la elevación de los caudales hasta un 20%. Por otro lado, el Servicio de Encauzamiento de Aguas y Regularización del Río Piraí (Searpi), ha calificado de “dañina” la eliminación del bosque en el norte cruceño porque no respeta la servidumbre ecológica de las riberas de los ríos, arroyos y quebradas, que oscila entre 100 y 1.000 metros en cada orilla.

Detrás de estos fenómenos, cada vez más recurrentes y devastadores, está la mano del hombre y su falta de conciencia sobre los peligros que representan los daños al medioambiente acentuados por el cambio climático. Mientras, en el planeta, se esterilizan múltiples ‘cumbres’ y debates sin que consiga revertir una muy grave situación global como la que se reproduce y se experimenta por estas latitudes.

PANDO Y SANTA CRUZ

Los departamentos de Pando y Santa Cruz fueron identificados como los responsables de la mayor deforestación que sufre el país, situación que se concentra mayormente en tierras bajas donde existe cobertura boscosa.

Un estudio de los expertos Lykke E. Andersen, Anna Sophia Doyle y Marta Kornacka señala que, aunque el departamento de Santa Cruz es responsable del 75% de la deforestación ocurrida en el período 1990-2010, debido a la producción de soya y la reciente expansión de actividad ganadera, la deforestación per cápita (por persona) es mucho mayor en el departamento de Pando.