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El Mundo, 21 de septiembre de 2016. Misicuni: casi $us 500 MM y Cochabamba padece de agua

Recientes declaraciones de la ministra de Medioambiente y Agua, Alexandra Moreira, sobre 21 millones de dólares anunciados la semana pasada para un ducto central hacia el sur metropolitano de Cochabamba, confirman que la inversión en el proyecto Misicuni sobrepasaba los 480 millones de dólares en medio siglo, sin mayores aportes actuales a la provisión de agua potable.

Mientras crece el racionamiento y se intensifican las pugnas vecinales y municipales en represas, cursos y calles, a diez años de la “guerra del agua”, los mencionados 21 MM/$us son parte de los últimos 48 MM/$us comprometidos por el presidente Evo Morales también para obras menores de la presa, según explicó al inspeccionar la obra el 12 de septiembre pasado. A ese monto se suman este año 140 MM/$us previstos por el mandatario ese mismo día para atender el pedido de la compañía administradora del proyecto a fin de construir un nuevo túnel en el embalse, dijo, de manera que reciba aguas de otros dos ríos: Vizcachas y Putucuni. “El Gobierno nacional está preparado para garantizar estas grandes inversiones, sólo necesitamos proyectos bien hechos”, sostuvo el mandatario en Misicuni, en el intento de que el eje metropolitano reciba más de 1.000 litros de agua por segundo supuestamente desde abril de 2017. La danza de cifras multimillonarias en que está sumergido el gobierno en torno a la lucha contra la sequía —casi unos 1.000 MM/$us— y los paliativos para contrarrestar el cambio climático parece estar afectando también a Misicuni, sin que los ministros aclaren cuánto requerirá la conclusión concreta del proyecto y sus aducciones. De acuerdo con un monitoreo privado de reservas de recursos hídricos y efectos del cambio climático, próximo a publicarse, la primera fase de Misicuni consistente en el túnel de trasvase, costó unos 85 MM/$us y la segunda bordea los 130 MM/$us, más los 48 millones proclamados por el presidente. A parte de los 140 millones demandados desde enero pasado por el ejecutivo de Misicuni, Jorge Alvarado, el proyecto requería, hasta mediados de este año, de otros 88 MM/$us para una serie de ductos, de unos 18 kilómetros promedio, uno de los cuales (14 km) estaba siendo emprendido por Semapa a un costo de seis millones de dólares, de acuerdo a la última rendición de cuentas de la acuífera local. La Gobernación estimaba hace un año, al inicio de su gestión, al menos 83 millones para aducciones desde la represa, uno de los cuatro grandes proyectos del gobernador Iván Canelas para el departamento. En diciembre pasado, los estudios gubernamentales para tres ductos incluidos en un acta de entendimiento (Colcapirua, Chojnacollo-Quillacollo y Tiquipaya-Cochabamba-Sacaba) consideraban 61 km para aducciones principales, 37.6 km para aducciones secundarias, 9 estaciones de bombeo 11,1 km de tuberías de impulsión y tanques de regulación. Cada km construido le costaba a Semapa 2.3 MM/$us. Alvarado, el presidente de Misicuni, había explicado hace nueve meses que para llenar los 120 metros de la presa (80 metros iniciales de altura) era necesario el caudal de los ríos Viscachas y Putucuni, lo cual requiere de otros dos túneles de trasvase de nueve kilómetros cada uno. “Aunque parece seguir siendo una ilusión, cada 6 meses van ‘pateando’ la plata de la cual podemos disponer, se nos ha informado de manera oficial que tras esta segunda etapa sólo se daría 2.000 litros por segundo para los 7 municipios del eje semiurbano, pero tenemos una demanda de 1,800 l/seg, solamente como municipio de Cercado, cosa que Misicuni no llegaría a alcanzar la demanda de los siete municipios”, explicó el gerente de Semapa, Gamal Serham, entrevistado en el monitoreo nacional de recursos hídricos, al coincidir en que las aguas de la represa Corani son la opción más indicada. Frente a esa demanda, la oferta real de Semapa no pasaba de 570 litros por segundo. DISPUTAS A mediados de agosto pasado, comunarios de Pati Pati, en los alrededores de Potosí, habían desviado el curso de las lagunas de Kari Kari, que abastecen a la capital potosina. En las semanas precedentes, Cochabamba registró al menos tres disputas por el agua en la represa de La Angostura, la laguna de Saytu K’ocha y el uso eventual de reservas de Colomi y Corani, una polémica que envolvió al alcalde de Cochabamba, José María Leyes, con el ministro de Hidrocarburos, Luis Alberto Sánchez. Por lo pronto, los cochabambinos están advertidos de que la empresa Misicuni priorizará como usuario a la empresa nacional de electricidad antes que al vecindario: en abril de 2017 “cuando tengamos disponibles agua, ENDE ha de ser primer usuario del agua, y ellos han manifestado que también la plata hidroeléctrica estaría terminada para finales del mes de abril”, dijo hace tres semanas el presidente de Misicuni, Jorge Alvarado. Este fin de semana, en La Paz, la ministra Moreira se refirió a una partida comprometida —no se sabe si haya más— para los ductos de la metrópoli cochabambina. “Son 21 millones que vamos a invertir, estaba leyendo en alguna información, creo que ‘Los Tiempos’ ha sacado una incorrecta información, indicando que son 21 millones para una preinversión, mentira”, aseveró en el programa ‘El pueblo es noticia’, según radio Patria Nueva.