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El Mundo, 25 de noviembre de 2015. Lodo tóxico por el desastre en el Brasil ya llegó al océano

CONTAMINACIÓN. Los desechos del accidente minero en Minas Gerais recorrieron 650 kilómetros hasta la playa de Regencia, una importante zona de corales. “Se resume en dos palabras: río muerto”, dijo un experto que condenó la contaminación.

Dos semanas después de la rotura de un dique de contención de la minera Samarco, que dejó 11 muertos, 12 desaparecidos y millares de desamparados en el municipio de Mariana, en Minas Gerais, la riada de lodo y escombros minerales llegó a la playa de Regencia, en el estado de Espírito Santo, una importante área de corales.

El lodo tóxico del peor desastre ambiental minero de la historia de Brasil llegó este fin de semana al Atlántico, después de recorrer 650 kilómetros, destruyendo la vida a las orillas del río Doce y matando los peces que estaban en su camino, informó el diario español ABC.

El desastre ocurrido el 5 de noviembre ha causado la suspensión del suministro de agua potable a cerca de 250 mil personas, como consecuencia de la cantidad de barro y de la presencia de metales como arsenio, cadmio, plomo, cromo, níquel, cobre y mercurio por sobre el límite legalmente permitido, según informó el Instituto Minero de Gestión de Aguas.

La riada fue consecuencia de la ruptura de un dique que contenía 62 millones de metros cúbicos en depósitos de agua y de residuos minerales de Samarco, en el municipio de Mariana, en el sudeste de Brasil.

“La situación puede resumirse en dos palabras: río muerto”, definió Luciano Magalhães, director de análisis del Servicio de Agua y Desague de la región. Para el investigador Marcos Freitas, de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ), territorios cubiertos por el barro se volverán “cementerios biológicos”.

Con más de 850 kilómetros de largo, se estima que el río Doce provocará daños en la agricultura, pesca, turismo e industria de varias ciudades de los estados de Minas Gerais y Espírito Santo, lo que ha provocado protestas entre los pobladores y entre las comunidades indígenas de la región.

En una de ellas, indios de la tribu Krenak le ofrecieron agua sucia del río a los empleados de Samarco; en otra, bloquearon la ferrovías que conecta la minera al puerto. “No hay dinero que pague la riqueza que teníamos.

El río se acabó y no vuelve más. Es muy triste. Todo lo que queríamos estaba en él. Se llevaron nuestra alegría”, dice el pescador Mauro Krenak. Así como él, videos que muestran a indios llorando a la orilla del río han conmovido a los brasileños, que se han solidarizado con la región de Mariana, a través de donaciones y de las redes sociales.