Hallan más de 4.100 casos de enfermedades hidroconducidas

El Diario, La Paz 24 de junio de 2014.

Las comunidades de los alrededores de Batallas y Ancoraimes registraron 4.130 casos de enfermedades hidroconducidas en los libros de atención médica y postas sanitarias de ambas poblaciones, según un estudio dirigido por la doctora Marilyn Aparicio Effen, del Instituto Boliviano de Biología de la Altura (IBBA), que se centró en identificar enfermedades asociadas a la disponibilidad de agua en la región y el impacto sanitario de esa disponibilidad.

La información fue dada a conocer en el Periódico Digital de Investigación sobre Bolivia (PIEB), donde se señala también que el estudio “Cambio climático, agua y salud en Ancoraimes y Batallas” se realizó en 11 comunidades de Ancoraimes y tres comunidades de Batallas, ubicadas en partes alta, media y baja de la cuenca, donde además se identificó una tendencia decreciente de precipitaciones y un incremento de la temperatura media de 0,85ºC a 1,25ºC. Los resultados de la investigación fueron compartidos en la Primera Conferencia Internacional “Observatorios de lagos transfronterizos”.

En la comunidad Negruni Papapatani, por ejemplo, ubicada a 3.963 metros sobre el nivel del mar, se proveen de agua a través de un tanque de almacenamiento de agua de vertiente y que atraviesa una red de distribución domiciliaria; se evaluó a 60 personas, con 29 muestras coproparasitológicas dobles y 12 muestras simples, y se identificaron varias enfermedades en niños y adultos, con presencia de cólicos abdominales, gastritis y gastroenteritis.

Las enfermedades hidroconducidas, relacionadas o transmitidas a través del agua en un clima más cálido y con mayor humedad, se manifiestan en las diarreas, presencia de parásitos y dolores abdominales que muestran un cuadro preocupante a los médicos. El estudio laboratorial verificó otra comunidad, Limacachi, que se provee de agua de pozos bombeada a tanques ubicados a altura de 20 metros, que contiene agua contaminada con el parásito patógeno Giardia lamblia.

En la época seca y casi sin aporte de precipitación, las comunidades de la parte baja de la cuenca dependen completamente del agua almacenada en los bofedales que están siendo deteriorados en la parte superior de la cuenca, dijo Aparicio, responsable de la Unidad de Cambio Climático, Ambiente y Salud en el IBBA. En síntesis en el estudio, según la investigadora, “se encontró un importante sintomatología de enfermedades hidroconducidas tanto en la parte alta, media y baja de la cuenca, con dolor tipo cólico, dolor abdominal, constipación y otros cuadros de enfermedades hidroconducidas. Esto se relacionaba con que el análisis bacteriológico del agua mostraba un alto grado de contaminación fecal, ya sea en la fuente, el sitio de almacenamiento y la red de distribución”.

La nota del PIEB señala que de 677 muestras fecales evaluadas sólo 90 fueron negativas (13,2%), por tanto 86,8% fueron pruebas positivas para los parásitos e incluso muchas fueron positivas para dos a cinco parásitos. El dato preocupante es que se identificó también la presencia de dos parásitos patógenos: Giardia lamblia (positiva en 108 muestras) y Entamoeba histolytica (positiva en 15 muestras).

El trabajo incluyó una evaluación veterinaria a 600 individuos (bovinos, ovinos, equinos, porcinos y cuyes), de los cuales se analizaron 435 muestras coproparasitológicas, de las que 58.8% fueron positivas. La doctora Aparicio explicó que en una población se verificó la existencia de ovejas que desprendían lana sin necesidad de trasquilarlas, un hecho que está asociado a la presencia de 1.280 miligramos/litro de sulfato de aluminio en el agua.

Aparicio explica que cuando se produce la urbanización de las poblaciones, más problemas se concentran en un menor espacio y los impactos del cambio climático en las ciudades son indudables. “Al urbanizarse tenemos más cantidad de población concentrada en determinadas zonas –dijo, por lo tanto aumenta también su vulnerabilidad. Obviamente no solo hay problema de cambio climático, sino que esto está relacionado con problemas de pobreza, acceso (a la igualdad), trabajo, porque al final de cuentas las enfermedades tienen multiplicidad de factores que inciden en su aparición”.

En 2007 la doctora Aparicio Effen dirigió una investigación que identificó un brote de malaria de altura a 50 kilómetros al este del lago Titicaca; en esa oportunidad explicó que la variabilidad climática del área permitió que el vector pudiera subir más allá de su hábitat natural. La investigación derivó en una propuesta de intervención entregada a la Gobernación de La Paz, y se realizó con financiamiento de los recursos IDH de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA).