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La Razón, 29 de marzo de 2016. Precarias redes de agua ponen en riesgo a barrios de la ladera oeste

Un estudio de la Red Hábitat señala que al menos 23.080 personas se benefician del servicio que prestan cooperativas y comités en los macros Cotahuma y Max ParedeS.

Filtraciones, rajaduras en las viviendas, humedecimiento del terreno, deslizamientos y caída de árboles son amenazas que se ciernen sobre quienes viven en las laderas de Cotahuma y Max Paredes debido a las conexiones de agua de vertientes.

Un estudio de la Red Hábitat de 2013 sobre el consumo denominado Cooperativas y comités de agua en las laderas de Cotahuma y Max Paredes establece en 2013 la existencia de estos peligros y la situación desde entonces no cambió mucho.

“Vivo aquí desde hace más de 20 años, y siempre hemos consumido esta agua de la vertiente. Las cooperativas nos ayudan a organizarnos mejor, pero las cosas no han cambiado en nada”, señala  Isabel Rojas, vecina del barrio de Las Nieves, Cotahuma.

En ambos macrodistritos del municipio de La Paz hay 52 cooperativas o comités de agua —34 en Cotahuma y 18 en Max Paredes— que abastecen del líquido a entre 10 y 50 viviendas.

Las conexiones suman 4.616, que es el número de los socios (3.360 en Cotahuma y 1.256 en Max Paredes), y se calcula que los beneficiarios son 23.080. Cooperativas y comités  fueron creados hace 30 y 50 años, y son asociaciones sin fines de lucro fundadas en el trabajo solidario.

La investigación tiene propuestas para un manejo integral de este sistema, que se consolidó con los años ante la falta de provisión de este servicio básico.

En su implementación no contaron con asistencia técnica para la construcción de los estanques, ni para el tratamiento del líquido.

Problemas. La infraestructura fue autoconstruida por los beneficiarios, carece de una adecuada impermeabilización, por lo que necesita refacciones periódicas, aspecto que no es tomado en cuenta por los socios.

Los materiales utilizados en los estanques “no son los adecuados” y hay cooperativas y comités que no realizan el mantenimiento de sus sistemas de dotación.

“El 42% de las cooperativas y comités no aplican ningún procedimiento de desinfección del líquido, por lo que su consumo no está garantizado”, concluye.

La Red Hábitat da cuenta de que los socios son conscientes de los riesgos de este precario sistema de captación y distribución.

El 59% asegura que estas conexiones genera humedecimiento y filtraciones en sus viviendas, pero resaltan el trabajo que hacen para  impermeabilizar sus patios o incorporar drenajes. Por el contrario, el 33% declara que no tiene problemas porque sus tuberías reciben mantenimiento.

La Razón consulta a Franz Villca, habitante de Las Nieves, si tiene  alguno de esos inconvenientes.

“Hay vecinos que dicen que tienen problemas con la humedad, nosotros no”, responde.

En Cotahuma el 58% de los socios asegura que los estanques y sistemas de distribución ocasionaron filtraciones y rajaduras en sus viviendas, mientras el 42% dice que detectó el humedecimiento del terreno.

En Max Paredes, en cambio, el 45% considera que estas instalaciones generan deslizamientos de terreno; 22%, humedecimiento; un porcentaje similar, filtraciones  y rajaduras; y 11% cree que provocan la caída de árboles (ver info).

Los problemas más frecuentes son: fuga por fisuras, tuberías rotas por presión, por exposición al sol o taponadas por piedras.

“Estos riesgos se deberían al desgaste del material empleado y a la falta de mantenimiento”, apunta la investigación.

Además los consultados admiten que los reservorios del líquido tienen rajaduras, lo que ocasiona filtraciones. Pese a que los beneficiarios tienen identificados esos riesgos, el informe destaca que no implementan medidas de prevención.

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Provecho. Vecinas de la zona de Las Nieves, Macrodistrito Cotahuma, aprovechan el agua que rebalsa del tanque de una de las cooperativas para lavar ropa. Foto: Ignacio Prudencio

El secretario municipal de Gestión Integral de Riesgos, Vladimir Toro, consultado por La Razón sobre esas amenazas, advierte que “se pueden generar deslizamientos pequeños por concentración de humedad específicamente en esa área, pero también enlodados y caídos, que quieren decir bloques de arcilla, que pueden llegar hasta las viviendas”.

El control le corresponde al Ministerio de Medio Ambiente y Agua, y la provisión, a la Empresa Pública Social de Agua y Saneamiento (EPSAS), recalca.

  1. Al respecto, el gerente de Operaciones de esa firma, Iván Sarmiento, sostiene que se están haciendo esfuerzos “para brindar el servicio a todas las zonas, incluso creando sistemas de bombeo, pero en estas laderas es la ciudadanía la que prefiere este sistema por los bajos costos”.Aunque “si hacen la solicitud, estamos en la obligación de hacer los esfuerzos para darles el suministro”, informa a este diario.

El “75% de las viviendas que cuentan con conexiones de cooperativas y comités  (…) tienen acceso al agua de EPSAS”, revela el estudio de Red Hábitat.

Respecto a los estanques, el informe revela que en el Macrodistrito Cotahuma el 67% está en condiciones precarias, a diferencia de lo que ocurre en Max Paredes donde el 62% se halla en buenas condiciones.

Patógenos. Sobre el tratamiento del líquido usado para consumo humano, la investigación establece que solo el 25% de las cooperativas realiza la clorificación y un 33% limpia el estanque.

Pese a ello, el 94% de los socios considera que el líquido es adecuado para el consumo y el 84% asegura que nunca sufrió males gastrointestinales. “La desinfección —advierte— es la única forma de garantizar la eliminación de los microorganismos patógenos”.

“Vivo 21 años aquí y nunca nos hemos enfermado; hacemos hervir el agua para tomar”, explica a este diario Carmen Villca, otra moradora de Las Nieves.

Vecinos admiten despilfarro del líquido debido a su bajo costo

Kattya Valdés

“Estamos acostumbrados a gastar lo que querramos; con el servicio de EPSAS (Empresa Pública Social de Agua y Saneamiento) tendríamos que medirnos”, admite Mary Gutiérrez, habitante del barrio Las Nieves del Macrodistrito Cotahuma.

El uso desmedido es uno de los problemas que identificó la Red Hábitat en el estudio sobre el consumo de agua de vertientes en laderas de los macrodistritos Cotahuma y Max Paredes del municipio de La Paz.

El documento también destaca  la ausencia de vigilancia y sanciones para evitar el despilfarro, así como la insuficiente percepción del valor económico de este recurso entre los vecinos, quienes pagan en algunos casos solo Bs 1 al mes.

  1. “El tesorero de la zona es el que cobra los Bs 5 por vivienda, no importa si viven tres o cuatro familias. Ese dinero es para cuando se arruina alguna cañería y hay que hacer arreglos”, cuenta Susana Aramayo, quien vive desde hace más de 10 años en ese vecindario.

La mujer informa que todos los moradores del barrio tienen que llevar a cabo labores de acción comunal. “Nos convocan para ir a limpiar el tanque cuando hay algún problema y si no vamos, tenemos que pagar una multa de Bs 30”.

De acuerdo con la investigación de la Red Hábitat, las tarifas mensuales oscilan entre Bs 1 y Bs 5 en Cotahuma, y entre Bs 2 a Bs 10 en Max Paredes, aunque hay cooperativas y comités que efectuan cobros semestrales y también anuales.

El dinero recaudado en un 82% es destinado al mantenimiento del estanque, el 7% a la compra de repuestos, el 5% a la adquisición de cloro, el 3% a cubrir los gastos administrativos y el otro 3% a la realización de trámites, según dicho estudio.

Los habitantes de esas zonas aseguran que prefieren el servicio de estas cooperativas al que podría prestarles EPSAS, porque eso les obligaría a medir su consumo.

“Yo soy inquilina, pago Bs 2,50 y no puedo pagar más porque tengo familia. Además con este sistema podemos gastar todo lo que queremos, sin medirnos; con EPSAS tendríamos que aprender a medirnos”, sostiene Magda Ramos, quien vive en Las Nieves hace algo más de 30 años.

Iván Sarmiento, gerente de Operaciones de EPSAS, informa que el costo de la instalación de agua potable, en caso de que la calzada sea de tierra, es de Bs 771, suma que puede ser pagada en cuotas.

“Si fuera de loseta, empedrado, asfalto u hormigón, se paga Bs 1.018 y nosotros hacemos todo el trabajo, se abre la zanja, se coloca la tubería y se la repone”. El consumo del líquido tiene una tarifa de Bs 1,78 por cada metro cúbico, añade.