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Los Tiempos, 19 de septiembre de 2016. La Angostura se seca y sube disputa por agua

Uno de los íconos del turismo y principal fuente de agua para el riego de los valles, la represa de La Angostura, atraviesa por uno de sus periodos más críticos a causa de la sequía y la falta de acciones para preservar el lugar. Este año, a pesar de la crisis, no se realizará el dragado y recién se elabora un plan de manejo para las actividades que se realizan en el entorno.

La poca cantidad de agua ha provocado conflictos entre los pobladores de Tolata y Arbieto con los regantes de la Asociación de Usuarios del Sistema Nacional de Riego. La escasez también ha afectado al turismo y la biodiversidad.

Las lanchas que trasladan a los turistas a lo largo del caudal, ubicado en el camino al valle alto y considerado un ícono de Cochabamba, ya no pueden circular por una prohibición de la Alcaldía de Arbieto para precautelar la calidad del agua, debido a que el trajín de los botes aumenta la turbiedad.

Además, “éstos derraman combustible, lo que contamina el embalse. Estamos de acuerdo con esta determinación de Arbieto, debido a que con los niveles tan bajos la situación del embalse puede agravarse”, afirmó la responsable de la secretaria de la Madre Tierra de la Gobernación, Soledad Delgadillo.

Los flamencos, ibis, patos y otras aves acuáticas que acuden a alimentarse al humedal también sufren por la sequía.

El responsable de biodiversidad de la Gobernación, Rodrigo Aguayo, informó que en La Angostura hay 100 especies de aves entre nativas y migratorias que anidan y se alimentan en la represa, de acuerdo con el censo realizado en abril.

“Los flamencos, que son aves migratorias, usan la presa para descansar y alimentarse”, dijo.

La Angostura es el segundo embalse con más biodiversidad después de Alalay. Afirmó: “La laguna Alalay tiene 120 especies de aves, La Angostura 100 y Quenamari 70. Pero, actualmente, todos estos embalses están con caudales bajos”.

El extremo suroeste de La Angostura, en Villa Cabote en el camino a Tarata, el agua se ha secado. La greda está llena de grietas, erosionada y es un cementerio de garzas. El fenómeno ha llamado la atención de la Gobernación y Aguayo anunció que investigarán qué está matando a las aves.

El dirigente de la Asociación Náutica Copacabana, Gumersindo Gabriel, informó que en la represa existen 30 restaurantes, 80 botes y lanchas.

En una buena temporada llegan a La Angostura 2.000 visitantes. La Secretaria de la Madre Tierra informó que aún se necesita regular las actividades turísticas en la zona para evitar la descarga de aguas servidas, residuos sólidos y otros contaminantes. “Todo eso debe ser regulado con el plan de manejo de La Angostura”, dijo.

Aguayo explicó que los análisis de las aguas determinaron que tenían fosfatos. “Esto significa que el agua está recibiendo descargas orgánicas y, desde la próxima semana, la Gobernación realizará análisis semanales del agua”, dijo. El futuro de La Angostura dependen de controlar la población, el dragado y el uso del agua, dijo la responsable de la Unidad de Limnología y Recursos Acuáticos de la Universidad Mayor de San Simón, Dylian Castellón.

LA CAPACIDAD DE EMBALSE DISMINUYE

La represa de La Angostura se inauguró hace 71 años, el 9 de enero de 1945, con el nombre de México por la cooperación que el país centroamericano brindó para la construcción. Tiene una altura de 9,7 kilómetros y abarca 10,5 kilómetros. Tiene una capacidad de embalse de 75 millones de metros cúbicos, sin embargo, con el tiempo ésta se ha reducido y este año sólo acumuló 2,5 millones de metros cúbicos. Se construyó para beneficiar con riego a 4.500 productores de Cercado, Quillacollo, Tiquipaya, Colcapirhua y Vinto