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Los Tiempos, 2 de agosto de 2018. Ampliación prevé subir a 16 lagunas para tratar el agua

El proyecto de ampliación de la planta de tratamiento de aguas residuales de Albarrancho se basa en aumentar de 12 a 16 las lagunas de oxidación o maduración y no contempla renovar esta tecnología con filtros biológicos, como sucede en otros sistemas como El Abra, en Sacaba, informó ayer el asambleísta Freddy Gonzales, basado en el informe de la supervisora Somera SRL.

El diseño de la ampliación se encargó en 2010 a la empresa consultora Consbol y demoró siete años en aprobarse. El objetivo es depurar las aguas residuales hasta los niveles permisibles en la Ley 1333 de Medio Ambiente.

Gonzales informó que el proyecto fue supervisado por el Ministerio de Medio Ambiente y Agua a través de su instancia ejecutora, Emagua, y que demanda una inversión de 100 millones de bolivianos: 50 provienen del Gobierno nacional a través de un crédito de la CAF, 40 de la Alcaldía de Cochabamba y 10 de la Gobernación. Semapa aporta 1,2 millones para la supervisión.

Explicó que con el nuevo diseño tendrá 12 reactores RALF, un sistema que combina el tratamiento biológico anaeróbico con lagunas de estabilización y maduración. “Los RALFs son como tanques que se entierran para depurar las aguas ”, manifestó.

Explicó que los vecinos de Albarrancho consultaron a Emagua si con esta tecnología iba haber olores y se les respondió que sí. “Por eso cuestionaron por qué en Sacaba se usaron los biofiltros y para Cochabamba se traen lagunas”, dijo. Siguió: “Eso motivó a los vecinos a decir por qué si se ha cambiado para Sacaba, para nosotros no se puede”.

El asambleísta explicó que una razón para descartar los filtros biológicos, que cumplen la misma función que las lagunas pero reducen los olores, es económica.

Añadió que el presupuesto de 100 millones de bolivianos tendría que duplicarse a 200 para incluir los filtros biológicos y ninguna institución: Ministerio de Medio Ambiente, Gobernación, Alcaldía o Semapa quieren asumir el costo.

A ello se suma que la supervisión recomendó replantear el diseño de la planta para aprovechar al máximo el terreno, 57 hectáreas disponibles en Albarrancho, y que el costo del proyecto no sea una limitante.

El propósito “es implementar un proyecto que permita tratar caudales mayores a los 1.200 l/s para atender a una mayor población y tener una vida útil mayor a los siete años”.

 

DATOS

La planta funciona desde agosto de 1986. La planta de Albarrancho comenzó a funcionar en 1986 para tratar aguas domésticas con un sistema de lagunas de estabilización a través de módulos, con un total de 12.

Ha rebasado capacidad de tratamiento. El sistema se construyó para tratar al menos 400 litros por segundo, pero recibe 800.

Planean purificar 1.200 litros por segundo. El nuevo sistema de tratamiento para Cochabamba está proyectado para tratar 1.200 litros por segundo y con una vida útil hasta 2028. Su construcción durará tres años y se prevé su entrega para 2021.

 

CONFLICTO PONE EN RIESGO FINANCIAMIENTO DE LA OBRA

El secretario de Desarrollo Sostenible de la Alcaldía, Eduardo Galindo, expresó, a tiempo de convocar al diálogo, que el proyecto de mejoramiento y ampliación está bien diseñado. Dijo: “Éste es un proyecto con financiamiento internacional, es muy serio y que va a solucionar todos los problemas de olores de la planta de tratamiento de aguas residuales de Albarrancho”.

Galindo lamentó que los ánimos estén caldeados y aclaró que el “dueño del contrato es el Ministerio de Medio Ambiente y Agua a través de Emagua, que el Gobierno municipal ha financiado el 40 por ciento”. Explicó que la Alcaldía no tiene la facultad para modificar el contrato, que ya ha sido adjudicado (a la empresa Toborochi) y “no podemos darnos el lujo de perder un proyecto de 100 millones de bolivianos”.

Por otro lado, la viceministra de Agua, Julia Collado, deslindó responsabilidad en el conflicto en Albarrancho a través de una carta.

La funcionaria responsabilizó a la Alcaldía y a Semapa por poner en riesgo el financiamiento al no dar las condiciones para el inicio de las obras, pero sin referirse a las observaciones al diseño.