Los Tiempos, 9 de septiembre de 2019. La laguna Alalay lucha por sobrevivir y espera el plan que promete recuperarla

La brisa eleva los coloridos papeles de varios voladores elaborados por niños y sus familias que se dieron cita en la parte norte de la laguna Alalay aprovechando el viento de agosto. Las orillas de la laguna son de los pocos sitios sin cables eléctricos en la ciudad. El cielo está despejado. Las personas no tuvieron que invertir mucho tiempo ni dinero para llegar hasta uno de los últimos espejos de agua que queda en Cochabamba.

Los fines de semana muchos jóvenes recorren el perímetro del lugar, corriendo o en bicicleta El ambiente es fresco y se puede descansar bajo la sombra de los árboles, pese a que alrededor existen cientos de construcciones y los vehículos circulan caóticamente.

En este mismo sitio, en 2016, cientos de peces y varias aves aparecieron sin vida por la contaminación. El olor a muerte trascendió en la zona. El desastre movilizó un plan de emergencia y se recomendó un plan a largo plazo para la recuperación de la laguna que alberga especies endémicas.

Pasaron tres años, y el plan de recuperación se encuentra en su segunda revisión, mientras se continúan con las actividades regulares de limpieza en la zona.

Urge un proceso de dragado de la laguna y la implementación de varios proyectos para salvar este ecosistema.

¿Cómo ocurrió el desastre del 2016?

El 2015 se registraron varios atentados contra la laguna. En julio un incendio arrasó 20 hectáreas de totoras, se presumió que fue provocado por jóvenes que prendieron una fogata y no la apagaron. Diez días después, otro siniestro quemó cinco hectáreas.

En septiembre de ese año, Alalay ardió por más de 13 horas. El fuego inició en la intersección de las avenidas Rubén Darío y el Circuito Bolivia. Las llamas arrasaron con al menos 25 hectáreas de totoras, murieron alrededor de 60 conejos, 15 serpientes, siete aves de la especie de siete colores y 80 nidos quedaron en cenizas.

En 2016, la suma de diferentes factores desembocó en la muerte masiva de peces en la laguna Alalay. Un análisis de la Universidad Mayor de San Simón, a través de la Unidad de Limnología y Recursos Acuáticos (ULRA) y el Centro de Aguas y Saneamiento Ambiental (CASA), manifestó que “la laguna cambió de tener plantas sumergidas en 2015 a estar dominada por cianobacterias, lo que podría deberse a una entrada importante de nutrientes y sales durante la época de lluvias, probablemente como resultado del incendio de los totorales registrado en 2015”.

Así fue uno de los incendios del 2015:

La cianobacteria identificada, en ese momento, pertenece al género Arthrospira. Esta cianobacteria, en grandes cantidades, puede producir cianotoxinas, explican los expertos.

A esto se sumó la falta de oxígeno en el agua que obligó a los peces a desplazarse a la superficie encontrando una capa densa de toxinas.

El informe de la autopsia reveló que los peces tenían microhemorragias en la zona pectoral, que es un síntoma correspondiente a muertes producidas por problemas en el sistema nervioso, lo que coincidía con los efectos de cianotoxinas. Los cadáveres también mostraban enrojecimiento de las branquias, debido a la falta de oxígeno.

Así se vivió la muerte masiva de peces:

¿Qué sucede con el plan a largo plazo?

A finales de 2018, el Comité de Recuperación y Preservación de la Laguna Alalay (Crempla) presentó su plan a largo plazo a la Contraloría General del Estado. Y a inicios del este año, se devolvió el documento con cinco recomendaciones en sus proyectos.

Hace unas semanas, el Crempla volvió a entregar los papeles. La Contraloría se encuentra revisándolos y en las siguientes semanas se emitirá un informe.

Durante este tiempo se llevaron a cabo un mantenimiento constante de la laguna con la limpieza del lugar con el Plane y se realizan controles del lugar con los guardias municipales.

Pero urge que se lleve a cabo un dragado para retirar los sedimentos contaminantes. Además de que se trabaje en la Ley de Uso de Suelos de la laguna.

El entorno de la laguna

Alrededor de la laguna Alalay existen diversas actividades, desde las zonas con viviendas hasta los espacios que  son usados para practicar fútbol y otros deportes.

Canchas

El viernes un grupo de vecinos pidió que se permita realizar el riego y perfilado de sus canchas, aludiendo que se quiere evitar el polvo.

Sin embargo, el presidente del Crempla y director de Medio Ambiente de la Alcaldía, Henry Terrazas explicó que para el perfilado los vecinos buscan echar tierra para elevar el terreno y compactarlo. Esto implica dos riesgos: la erosión del suelo por la compactación y la introducción de materiales que podrían afectar la laguna, cuando llegue la lluvia y sea arrastrado por el agua.

Plantas nativas

La naturaleza funciona en cadena, y cada factor que se encuentra alrededor incide en la salud de la biodiversidad. En tiempo de lluvia, el “vaso de agua” recibe toda la descarga de la zona y la urbanización del lugar dejó lugares sin flora, lo que hace que agua arrastre sedimentos.

Un estudio de la Carrera de Ingeniería Ambiental de la Universidad Católica Boliviana (UCB) recogió información sobre el entorno de la laguna, las actividades que se realizan y la potente vegetación que se puede generar en la zona tomando en cuenta el tipo de tierra.

La información fue recogida en el “Manual para la caracterización y restauración ecológica de la micro-cuenca lacustre terrestre de la laguna Alalay (Cochabamba)”.

La investigadora y coautora del proyecto, Nelly De la Barra, explica que la importancia de recuperar la vegetación, además de ayudar a disminuir los sedimentos y favorecer torrentes naturales de agua limpia, la flora ayuda a “restablecer un papel ecológico que existía y se interrumpe por procesos de urbanización”. Y ayuda a abejas y favorece al microclima de la zona y evitar sequedad que podría derivar en problemas respiratorios.

De la Barra señala que la lluvia en esta zona de la ciudad se caracteriza por ser torrencial y breve, lo que hace que exista mayor arrastre de material del suelo hacia la laguna Alalay.

La experta señala que la tierra en la laguna tiene diferente composición debido a la pendiente que tiene el espejo de agua, la parte baja es más salina.. Por este motivo, la vegetación potencial es diferente en cada ladera y pie de monte alrededor de la laguna.

La investigación de la UCB, a pedido de los vecinos de la zona, también generó una guía para la especies que pueden plantarse, la época de siembra e incluso la cantidad de veces que tienen que ser regados y otros cuidados que ayuden a la planta a crecer.