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Página SIETE, 30 de abril de 2018. Infraestructura En Hampaturi Alto un embalse gigante almacena agua para La Paz

Miles de toneladas de hormigón (72 mil metros cúbicos) retienen seis millones de metros cúbicos de agua, que se suman al sistema de distribución de agua potable  de La Paz. Desde julio de 2017, la presa La Paz, en Hampaturi  Alto, reserva esa cantidad de agua de lluvia y uno que otro deshielo del lugar para prevenir la escasez del líquido en los hogares de la ladera Este y la zona Sur de la urbe.

En 2015 comenzó esta megaobra que pretende exorcizar uno de los grandes temores de la sede de Gobierno: escasez de agua, como ocurrió ese año en la ladera Este y la Zona Sur paceñas. El  costo superó los 120 millones de bolivianos y estuvo a cargo del consorcio: Tauro (79%) y Alto (21%).

Los recursos provenían de un financiamiento del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), con contraparte de la Entidad Ejecutora de Medio Ambiente y Agua (Emagua) y Empresa Pública Social y de Saneamiento (EPSAS).

La obra, terminada en 2017, y entregada por el presidente Evo Morales, el 16 de julio, pasará a control de  Emagua y operación de EPSAS, esta semana.

Debido a este acontecimiento, tres ingenieros de Tauro conversaron con Inversión sobre los qué y cómo de la obra: Douglas Ascarrunz, presidente del Directorio, Marco Ayala, gerente general y Erick Pardo, Superintendente del citado proyecto.

En la cita, Pardo y sus colegas compartieron los pormenores de los casi dos años de trabajo; con el entusiasmo de una madre frente a las gracias de sus hijos.

La construcción terminada en un tiempo “récord” para Pardo, está ubicada a  4.350 metros sobre el nivel del mar (msnm), en las nacientes del río Irpavi, a unos 25 kilómetros del barrio de Irpavi II y conectada al sistema de agua potable, a través de la planta de tratamiento de Pampahasi.

Desde ese punto urbanizado es posible llegar a esta infraestructura en casi 40 minutos de recorrido en vehículo 4×4. Al arribar, lo primero que llama la atención es el muro gris del embalse que contiene el agua, seis millones de metros cúbicos en su máxima capacidad, como sucede en este momento. Los 215 metros de largo compiten con la imponencia negra y colorada de las montañas. El dique tiene una forma trapezoidal, similar al de las  pirámides faraónicas. La base de la pirámide alcanza los 33 metros de ancho y, en su parte más alta, no supera los cuatro metros.

Comparativamente, la presa se asemeja a un edificio de 10 pisos de hormigón construido bloque tras bloque (encofrado), por decenas de obreros, técnicos y maquinistas. “140 en los momentos de más exigencia”, detalla Pardo.

La mayoría de esos obreros viven en las comunidades aledañas a la obra, precisamente,  en el territorio del ayllu Hampaturi; el resto es de La Paz y El Alto.

Ese número engloba a una veintena de mujeres de las comunidades, quienes se ocuparon de atender las necesidades alimenticias del grupo.

A su turno, Ascarrunz y Ayala destacan que el proyecto  benefició a las comunidades rurales, “tuvieron trabajo diario y aprendieron a manejar la maquinaria, señala el Directivo de Tauro, y el ejecutivo Ayala añade: “Al menos 40 comunarios se animaron a comprar volquetas para transportar el material”.

“Teníamos una circulación de unas 40 a 50 volquetas cada día”. Los camiones llevaban cemento, piedras y otros materiales.

Los constructores del embalse solo podían trabajar entre las 09:00 y las 17:00; el frío nocturno y del amanecer podían dañar el material recién colocado en la presa. Para evitar los efectos del clima nocturno, que desciende por debajo del cero en los termómetros,  los trabajadores cubrían los encofrados con unas “mantas” especiales. Carpas rellenas con fibra de vidrio. Esto evitaba que el hormigón se congelara y terminara arruinado.

Entre otras medidas para cumplir  las metas del contrato, se instaló varias plantas: una chancadora (moledora de piedra), dos grúas para trasladar y colocar el hormigón (cada una de 35 metros de altura) y tres procesadoras del hormigón: en los laterales de la presa y al centro de la pared.
Un sistema de 12 millones de metros cúbicos de agua para exorcizar la escasez
La represa La Paz, ubicada en el distrito de Hampaturi Alto, tiene la capacidad de almacenar seis millones de metros cúbicos de agua. Esta cantidad aumenta la reserva acumulada por otras dos represas cercanas: Ajuan Khota y Hampaturi Bajo.

Estas dos últimas tiene la capacidad de contener unos 3 millones de metros cúbicos. Eso quiere decir que, en total, La Paz cuenta con 12 millones de metros cúbicos para satisfacer la demanda de la ladera Este y la Zona Sur paceñas, según explica el superintendente de la obra, Erick Pardo.

De acuerdo con Pardo, estas represas están al tope de su capacidad e incluso tienen desbordes. “La temporada de lluvias ha sido generosa, se ha calculado la caída de 10 millones de metros cúbicos de agua”, dice Pardo. Según añade el presidente del Directorio de la constructora Tauro, Douglas Ascarrunz, “llovieron casi 10 millones de metros cúbicos; sin la represa, toda esa agua hubiera llegado a la ciudad”, en forma de crecidas del río Irpavi y “olas punzantes” (ríadas) que arrastran casas y vías asfaltadas.

Los ingenieros coinciden en que los tres embalses, de este sector, garantizan que la población no sufrirá escasez de agua, como ocurrió en 2016. Los tres diques están llenos hasta su máxima capacidad.

En una visita realizada , la anterior semana, Página Siete confirmó que la represa La Paz está llena hasta el tope y por el canal de excedencias sale el desborde del agua colectada por la obra.