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El Diario, 18 de febrero de 2019. Aguas contaminadas amenazan lago Titicaca

La adecuación de los habitantes de la región lacustre frente al desastre ambiental llega a extremos.

Los pobladores de la región del lago menor del Titicaca, el Wiñaymarka, esperan que en las siguientes semanas ingresen miles de litros de aguas contaminadas y con turbidez provenientes de las descargas orgánicas (de alcantarilla) de El Alto, mezcladas con residuos industriales y de minería de otros sectores, que alterarán aún más los ecosistemas por la contaminación microbiológica, extinguiendo la pesca, además de afectar a las especies acuáticas e inundando los cultivos agrícolas.

“Es el tiempo del jallupacha o temporada húmeda con lluvias y granizos, sabemos que esto provoca que el río Katari incremente su caudal transportando hasta la bahía Cohana en el lago más agua contaminada y con una turbiedad que puede ser riesgosa para los propios habitantes de la región lacustre”, afirmó Isaac Callizaya de la isla Pariti.

Los lancheros y pescadores aún recuerdan con tristeza la temporada del jallupacha del 2002, cuando apareció una gran cantidad de agua de color café en el espejo lacustre, incluso llegaron perros muertos y basura, pudo tratarse del inicio de la contaminación ambiental del lago sagrado y que coincide con el incremento demográfico registrado en la ciudad alteña.

Según estudios científicos, en el lago menor existe una contaminación microbiológica, originada por las principales fuentes de contaminación que son aguas del alcantarillado de la ciudad de El Alto, Laja y Viacha, además de otras poblaciones con altas cargas de heces y orina de humanos que contienen sustratos, nitratos y fósforos que alteran la actividad microbiana acuática.

“Encima que la pesca ha disminuido notoriamente, los cultivos corren el riesgo de inundarse siendo imposible salvar la producción agrícola de la región”, lamentó Callizaya quien promovió desde hace tres años el reciclaje de botellas plásticas en una treintena de comunidades del municipio de Puerto Pérez.

Sin embargo, el isleño que también forma parte del Gobierno Municipal de Puerto Pérez considera que se necesitan soluciones integrales frente al desastre ambiental que afecta a la Qutamama o madre del lago. “La Qutamama está herida, hay que salvarla”, afirmó mientras observaba las aguas del lago desde su isla Pariti.

CONTAMINACIÓN

En una entrevista anterior con EL DIARIO, el biólogo Rubén Marín dijo que las partículas finas de esta clase de contaminación ingresan al lago menor como en un depósito al interior de la bahía Cohana “distante a más de 60 kilómetros de La Paz” , disminuyendo las áreas de desove de las especies piscícolas nativas. “Lo primero que se incrementa en las áreas contaminadas por descargas orgánicas son bacterias, en principio aeróbicas y cuando se agota el oxígeno disuelto, en el fondo surgen las anaeróbicas”, remarcó el investigador.

Existe contaminación orgánica e inorgánica, por ejemplo, las bacterias sulfato reductoras son anaeróbicas, es decir que no requieren de oxígeno disuelto, utilizan los sulfatos u otros compuestos oxidados para la producción de gases como sulfuro de hidrógeno (SH2), también pueden aprovechar restos orgánicos, utilizando hidrógeno y el dióxido de carbono (CO2).

Por el proceso de descomposición que también puede producirse en las aguas contaminadas del lago Titicaca, se pueden generar fluidos como el gas metano (CH4) que tienen grados de toxicidad para las especies de la fauna acuática, afectando también a los humanos.

En 2015, la mortandad de miles de especies de aves, peces y ranas en el lago menor o Wiñaymarka fue ocasionada por la emisión de sulfuro de hidrógeno, un gas neurotóxico para la fauna lacustre.

Según Marín, el lago Titicaca al ubicarse a 3.810 metros la presión atmosférica es bajo, esta situación hace que el porcentaje de saturación del agua a esta altura sea aproximadamente del 63 por ciento y la fuerte insolación que existe en el día provoca que disminuya la concentración de oxígeno disuelto en el agua.

EFECTOS EN LOS CULTIVOS

El lanchero y carpintero del astillero de la isla Suriqui en el Wiáymarka Paulino Esteban coincidió al indicar que el lago no es el mismo y que en los últimos cinco años la situación ha empeorado notoriamente. “Todo ha cambiado hasta los totorales, la planta milenaria no es la misma, parece que tiene una enfermedad y es inutilizable”, aseveró.

Al referirse a las aguas con turbiedad que llegan por esta temporada de lluvias al lago sagrado, el isleño dijo que, “ya sabemos de eso, las aguas llegan a la bahía Cohana inundando la región, incluso los cultivos suelen perderse. En los siguientes días esas aguas sucias ingresarán, es inevitable, hay que esperar”, reconoció Esteban.

Las investigaciones científicas permitieron comprender que al navegable más alto del mundo con más de ocho mil kilómetros cuadrados ingresan por la bahía Cohana miles de litros de aguas contaminadas cada segundo, originando la presencia de bacterias que atravesando un proceso microbiológico derivan en gases tóxicos que matan a las especies, además de dejar aguas sin oxígeno que son mortales para los peces, mientras la adecuación extrema de los pobladores resiste al desastre ambiental.

Edwin Conde Villarreal