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Los Tiempos, 18 de febrero de 2019. Misicuni embalsa 55 por ciento de su capacidad y alistan tercera fase

¡Impresionante! Así es como se ve ahora la represa del Complejo Múltiple Misicuni, la más grande del país, de 120 metros de alto y capaz de embalsar 180 millones de metros cúbicos. Desde su puesta en marcha, en septiembre de 2017, marcó un hito en la conclusión del megaproyecto y mejoró la dotación de agua para consumo, riego y energía eléctrica.

Después de sortear obstáculos técnicos, legales y financieros, entre ellos el juicio contra el Consorcio Hidroeléctrico Misicuni, está en vías de resolver la escasez de agua una vez que los municipios de Cochabamba, Sacaba, Quillacollo, Vinto, Colcapirhua, Sipe Sipe y Tiquipaya tengan listos los ductos de distribución.

Después de dos temporadas de lluvias, la represa ha acumulado 100 millones de metros cúbicos (m3) y se espera terminar la temporada con 160 millones de sus 180 de su capacidad. La represa al 55 por ciento de su capacidad regala un paisaje privilegiado.

La represa acumuló 35 millones de m3 el primer periodo de lluvias en 2016-2017. La siguiente temporada, 2017-2018, llegó a 94 millones. Ahora, se pretende llegar a este mismo volumen, informó el presidente de la Empresa Misicuni, Jorge Alvarado.

El agua cubre por completo la antigua iglesia de la comunidad y el primer campamento de los trabajadores. En las orillas, los pobladores aprovechan la humedad para cultivar flores, verduras y hortalizas.

Para llegar a la represa es necesario recorrer 12 kilómetros, entre curvas y subidas. El viento corre más frío por la cercanía al cuerpo de agua.

Alvarado explicó que sólo entre noviembre y diciembre se acumularon 10 millones de metros cúbicos adicionales. Ante el riesgo de que la represa se colme se decidió desfogar el agua. Hasta el 24 de diciembre, se liberaron 4.000 litros por segundo (l/s), informó Alvarado.

Agregó que esto fue aprovechado en parte por los regantes. Sin embargo, los asambleístas de oposición denunciaron que el líquido fue desperdiciado y se mezcló con el agua contaminada del río Rocha, cuando se podía usar para dotar con cisternas a los barrios que no tienen servicio.

 

Agua para riego

El 24 de diciembre se cerró el desfogue de agua debido a que se venía la temporada de lluvias y se corría el riesgo de un incremento repentino del caudal por riadas. Según Alvarado estos 4.000 l/s eran utilizados por 860 familias para regar 1.500 hectáreas.

“Misicuni está jugando un rol importante. Aunque todavía no hay los canales, aun así se está captando agua para los regantes”, manifestó.

Sin embargo, la oposición cuestiona que esa cantidad de agua se estuviera desfogando. “No todo se utiliza por los regantes todo el tiempo. Entonces, pudimos ver que gran parte de esta agua se estaba desechando al río Rocha”, indicó el asambleísta Eduardo Sarmiento.

Alvarado dijo que desde la tercera semana de enero se volvió a desfogar agua. Esta vez son sólo 1.000 l/s para riego.

 

Agua para energía

El presidente de Misicuni también explicó que los 4.000 l/s que se desfogaban y los actuales 1.000 se usan para la generación de energía en la planta hidroeléctrica.

“Antes sólo se utilizaba una de las tres turbinas y no todos los días a toda hora. Cuando desfogamos 4.000 l/s, se utilizaron las tres turbinas las 24 horas. Logramos generar más energía que Corani”, explicó.

La generación de energía es uno de los tres componentes del Proyecto Múltiple Misicuni. La planta hidroeléctrica cuenta con tres turbinas y cada una genera 40 megavatios que se introducen al Sistema Interconectado Nacional.

 

Agua para consumo

Es el tercer componente y sólo se está cumpliendo con el municipio de Cochabamba. El presidente de la empresa Misicuni explicó que se están dotando 600 l/s de los 1.000 que se debían entregar a Semapa.

“Se debía dar 700 l/s por el ducto nuevo y 300 l/s por el antiguo. Sin embargo, hasta ahora Semapa sólo nos pide 600 l/s. Hemos pedido informes, pues al parecer hay problemas con la ampliación de la planta de agua potable de la empresa y por eso no se está logrando potabilizar más”, declaró Alvarado.

Sin embargo, la dotación estaba prevista para los siete municipios del eje metropolitano. El problema es que no se tienen terminadas las aducciones para la distribución.

“Creo que todos nos hemos visto sorprendidos con la rapidez que se llenó Misicuni, incluso las autoridades de la Gobernación. Pero eso muestra la falta de planificación porque se debió tener terminadas las aducciones para recibir el agua”, enfatizó el asambleísta Eduardo Sarmiento, que desde 2018 hace un seguimiento al Complejo Misicuni.

 

Fase II

El vertedero y la estabilización de taludes son dos obras complementarias que restan para concluir la fase II de la represa de Misicuni. Alvarado indicó que se tiene definida su finalización hasta noviembre, pese a que debía ser en junio. “Tuvimos algunos inconvenientes. Hemos cambiado de metodología para evitar deslizamientos (…) Lo estamos haciendo con calma, pero bien”, dijo.

 

Fase III

Mientras se terminan los estudios para la tercera fase, que comprende de dos túneles para llevar agua de los ríos Vizcachas y Putucuni, según Alvarado se tiene el diseño final de la parte técnica, pero falta lo ambiental y social. Se espera que todo esté listo hasta finales de este año. Se estima que costará 145 millones de dólares.

 

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